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Infografía interactiva de la crisis de refugiados

A finales de 2015, más de 1,3 millones de refugiados de todo el mundo habrán solicitado asilo en Alemania, Austria, Hungría, Suecia, Holanda y Finlandia.
Aún así, es difícil hacerse la idea de la magnitud de personas que han huido de sus hogares en los últimos tres años.

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Para intentar reflejar esto, la empresa Lucify, con base en Helsinki, ha utilizado la cantidad de solicitantes de asilo de las Naciones Unidas desde 2012 y con ello creó un mapa interactivo que permite visualizar, a lo largo de este periodo, la envergadura del problema. Cada punto representa el viaje de 25 personas de un país a otro.

El proyecto pretende, en palabras de sus creadores, “convertir los números en una historia, algo más que cifras.”.
Pero solo una fracción de ellos llega a Europa. Las cifras de las Naciones Unidas indican que, entre abril de 2011 y septiembre de 2015, medio millón de sirios solicitaron asilo en Europa, pero cuatro millones  aún permanecen en Turquía, Jordania, Irak y el norte de África.

Para ver la simulación basta poner el cursor en el mapa y seleccionar la velocidad elegida. Visite nuestro sitio web online casino bonus.

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Cifras de la ciencia en español

De algún modo, en cierto porcentaje, los periodistas científicos hispanoparlantes estamos fallando. Vale, también lo hace la educación, la política y, muy a mi pesar, parte de la Ciencia (así, en mayúsculas).

Pero el mea culpa entonado se refiere a que, por alguna razón, el mensaje que enviamos los periodistas científicos y divulgadores, no cala en la sociedad, al menos no en el modo en el que debería. El objetivo de este tipo de periodismo, creo, debería ser no solo acercar los últimos avances y hallazgos en materia científica al público o explicar en un lenguaje accesible el universo. También debería ser contagiar la curiosidad y desmitificar la idea de la Ciencia como algo incomprensible, una profesión sin salida o solo apta para “cerebritos”.

Doy un ejemplo directamente relacionado con la profesión. En el mundo angloparlante existen cerca de un centenar de revistas de divulgación científica o tecnológica reconocidas. En español apenas si llegamos a sobrepasar la decena. Y, por nombrar una de las más reconocidas, como Wired, no se edita en España…aunque sí se publica en Italia, donde tiene 400.000 lectores, aunque el PIB de ambas naciones sea similar y solo hablen italiano, como lengua materna, como mucho 65 millones de personas.

Y este es otro dato interesante. El español es la segunda lengua materna más hablada del mundo (primero es el chino mandarín) con unos 406 millones de personas…mientras que el inglés, como primer idioma, “solo” lo hablan 335 millones. Sí, ya sé que luego las cifras se disparan, que como segunda lengua el idioma de Shakespeare es el más usado. Lo sé. Pero eso no explica porqué los porcentajes de graduados en carreras científicas son muchos más en países de habla inglesa que en los hispanoparlantes.

Vamos por cifras. Mientras en los angloparlantes la proporción de graduados en ciencia es del 10% del total de estudiantes graduados, en Latinoamérica y España, la proporción apenas roza el 6%. Hay datos más llamativos aún: en Samoa (inglés) el 13% de los estudiantes se gradúan en ciencia, en Barbados el 12% y en Trinidad el 11% y, entre los más importantes, léase USA, Australia, Reino Unido, Irlanda, etc. (no quise incluir a Canadá en las cifras por su doble “rasero” inglés/francés), solo Estados Unidos está por debajo del 10% (tiene un 8%, es decir 2.782.270 graduados en ciencia). Mientras tanto, España araña el 9%, Argentina el 7% y el único que se “salva” es México, con un 11%. Colombia y Cuba sorprenden con un 2%. Increíblemente el récord de graduados en ciencia en ambos idiomas lo tiene…¡El Salvador con un 17%!

Si quisiéramos ser críticos o mas críticos aún, nuestro país está por detrás de Botswana o de Islas Caimán en estos porcentajes. Reconozco que no siempre la cantidad es determinante o siquiera importante (“coma mierda, tantas moscas no pueden equivocarse”), pero, volviendo al mea culpa anterior, una parte nos toca a los periodistas que no logramos contagiar nuestro entusiasmo de un modo tal que el bicho de la ciencia se inocule en la infancia y permanezca durante mucho tiempo.

No creo que estas cifras tengan que ver con recortes o con crisis, sino, a veces, con una forma desacertada de transmitir la ciencia. Tanto desde la educación como desde la divulgación.

Espero las críticas. Y no, no se me ocurre publicar una imagen.

 

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