Archivo de la etiqueta: Juan Scaliter La Ciencibilidad

Como un pingüino con jersey

Al principio parece una broma. La organización Penguin Foundation, de Australia, solicitó a voluntarios que tejieran jerseys para pingüinos que fueron rescatados tras un derrame de petróleo. En total se “vistieron” de punto casi 500 de ellos. Y El 90% sobrevivió después de estar seriamente contaminados. Según explica la organización en su página, un derrame de petróleo hace que las plumas se abran y el agua y el frío hacen que los pingüinos sean mucho más lentos, tengan una temèratura más baja y no estén en condiciones de buscar comida. Muchos mueren por inanición. Y otros porque, al intentar quitarse el petróleo, lo tragan.

Uno de los mayores contribuidores de esta organización es Alfred Date, la persona de mayor edad de Australia, con 109 años. Casi una decena de estas aves llevan sus modelos. Y parecen ser muy buenos si tenemos en cuenta que Date lleva 80 años tejiendo para su familia.

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Ver el sonido

El artista experimental Nigel Stanfordd lo advierte al inicio del vídeo: Todos los experimentos son reales. Y es una advertencia necesaria, porque a la vista queda que parecen increíbles. Se trata de jugar con el sonido y cómo las ondas pueden afectar los materiales. El nuevo disco se llama Solar Echoes y el tema que se escucha Cymatics.

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El primer hombre que voló

Lo primero que le dijeron fue que se iba a matar. Lo segundo que lo que pretendía hacer era imposible. Y como era, por definición, ilógico que se matara haciendo algo que no era posible hacer…lo hizo. La verdad es que algunos ya lo habían hecho anteriormente, me refiero a dejar la Tierra. Algunos usaban el método sencillo y efímero de saltar desde un acantilado al mar y, si todo salía bien, durante unos breves instantes sus cuerpos abandonaban la sujeción del planeta y renegaban del suelo en favor del cielo. En cambio, si todo salía mal…dejaban la Tierra para siempre. Lo único que ambos sistemas tenían en común, pensaba él, era que resultaba imposible controlar el tiempo o la dirección del vuelo. Y ese era el mayor de todos los imposibles que él quería conseguir. Cuando lo logró y se encontró flotando a casi 100 metros de altura, lo primero que pensó fue que, desde allí, todo se veía muy pequeño. Lo siguiente que creyó fue que era el rey del mundo y lo tercero que hizo fue reírse. Y después de 10 minutos de pensar, como el resto del mundo, de creer, como los demás mortales y de hacer, al igual que hacían los demás, el primer hombre que dejó el planeta sintió. Y fue lo que sintió lo que le hizo diferente. Hacer, creer, pensar, lo hacemos todos. Sentir…eso ya es algo de mucho vuelo como para sujetarse a tres dimensiones. Y lo que sintió no fue que los demás, allí abajo, fueran pequeños, sino que el minúsculo era él. Porque a pesar del frenético movimiento de hormigas, del caos, del desprecio, de la codicia y la ignorancia que se veía desde allí arriba, él se encontraba solo. Y no conocía a nadie en el mundo que pudiera demostrar que volaba, si alguien más no alzaba la vista.

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El 15 de octubre de 1783, el francés Jean Pilâtre de Rozier se convirtió en el primer hombre en levantar vuelo y abandonar la Tierra gracias a un globo, el Aerostat Reveillon. Se elevó a casi cien metros de altura durante 15 minutos. Dos años más tarde murió en un accidente cuando intentó cruzar el canal de la Mancha, también con un globo.

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